Castillos en el aire

Se muestran los artículos pertenecientes a Diciembre de 2005.

03/12/2005

...

Y entonces de pronto es tres de diciembre y yo he pasado una noche movidísima llena de trocitos de sueños que ni siquiera eran sueños completos, sólo un revoltijo de todo lo que me había pasado el día anterior, creo yo.

Y empezar escuchando el diluvio y pedir más agua y pasarme la noche bebiendo y levantarme al baño varias veces y escuchar llegar a mi hermana y hablar con ella mientras estoy dormida y hoy un chico me dijo que me parecía a michelle pfeiffer pero eso ya me lo habían dicho a mí hace mil años y luego mi hermana no era mi hermana y… algo relacionado con el sexo y luego abrir los ojos un montón de veces a lo largo de lo que a mí me parecen varias horas que no debieron ser más de varios minutos y ver siempre la luz encendida y no saber quién la había encendido pero estar demasiado cansada para levantarme a apagarla y entonces mirar a mi alrededor y ver que no hay rastro de mi hermana y ya no saber si había llegado ya o aún no lo había hecho y empezar a pensar que la luz la encendí yo y darme cuenta de lo mucho que molesta y levantarme a apagarla y escuchar los ruidos de mi hermana en la cocina y entonces mis muchas horas de luzencendida se convierte en sólo un rato y mientras escuchar el viento detrás de la ventana. Más todo lo que se me ha olvidado, claro.

03/12/2005 15:46 Autor: castillos_en_el_aire. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

04/12/2005

...

Me siento muy mal. No sé si estoy enfadadísima, si estoy muy triste para estar enfadada, o si estoy muy rara para estar triste.

Esto está siempre igual porque mi vida ahora mismo está siempre igual, porque no hago nada y me paso el día en casa, sentada aquí delante sin hacer nada más, sin escribir, sin leer, sin dibujar, sin hacer fotos, sin ver películas, sin nada. Tengo tanto tiempo libre que no se que hacer con él y al final se convierte en cero tiempo libre y en dejar que pasen las horas pensando en que hacer, sin encontrar las ganas de hacerlo; o en su defecto comiéndome la cabeza con cosas que seguramente no van a ningún sitio y que me hacen sentir mucho peor. Llega el fin de semana y en lugar de estar loca por salir de casa y pasarlo un poco bien y ver gente, deshago mis planes (a veces jodiendo con ello los de los demás) para no hacer nada y seguir metida en casa haciendo lo mismo que los cinco días anteriores.

Aparte de esto, me provoca mucha impotencia que haya gente que no conteste a mis correos o a mis mensajes, o que no me conteste a cualquier otra cosa que requiera respuesta cuando es algo importante, de hecho muy importante, para mí. Es de las cosas que peor me hace sentir. Me jode tanto que me quedo con los ojos en un punto fijo y la cabeza apoyada en las manos y se me saltan las lágrimas. Y yo casi nunca lloro. Me jode también el hecho de hacer ciertos planes y que luego no salgan por este mismo motivo, y entonces además me siento estúpida e ilusa, y una niña tonta por haberme emocionado infinitamente con algo que luego alguien con una simple palabra se ha encargado de tirar por el suelo (y por si fuera poco, pisoteándolo después).

A mí me gustaría poder olvidarme de estas cosas refugiándome en otras que me dan vidilla porque sí van bien, pero es que no puedo. Cuando algo no marcha del todo bien, cobra tales dimensiones que hace que me olvide de todos los demás aspectos de mí vida y que todo esté sometido a eso que no va del todo bien. Y así no se puede. No se puede porque ni descanso, ni disfruto, ni me relajo, ni nada.

Y encima, como buena persona negativa que soy, me revuelco en mi propia porquería haciendo hincapié en las cosas que van mal y no haciendo nada para cambiarlas, sólo quejándome de lo mal que van y metiéndome en la cama a esperar que se me salga la rabia por los ojos. Porque al triste le gusta estar triste. Y reconocerlo no es un paso, porque sé que mañana las cosas van a seguir igual.

 

Ganas de vomitar. O de vomitarte encima.

08/12/2005

...

Creo que nunca me había repetido tanto a mí misma que ya está bien, que estoy harta, harta, harta, y que hay que hacer algo (también creo que nada me había quemado tanto como para convencerme de eso). Bien, lo he hecho, sí.

Y ahora qué.

08/12/2005 22:46 Autor: castillos_en_el_aire. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

11/12/2005

10 de diciembre

Sólo diré que ayer sonaba de fondo Björk, The Doors y Franz Ferdinand. Creo. Porque sí, definitivamente hay veces que la música, simplemente, desaparece.

11/12/2005 15:53 Autor: castillos_en_el_aire. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

20/12/2005

(...)

Para variar dime algo bonito, algo amable simplemente, para comprobar que tú también sabes hacerlo. Para variar alégrame el día y no me lo jodas por una vez. Para variar, que no tenga que pedirte las cosas. Para variar haz que me sienta un poco importante y no todo lo contrario, como sueles hacer. Para variar ten algún jodido detalle. Con lo fácil que es tenerme a mí en el bolsillo y yo de buena gana.

La cagué el día que decidí hacer eso que sabía que me callaría la boca por obligación; porque a veces pienso demasiado, pero otras veces…no, no lo hago. No.

Y por una vez he tenido que darle al botón y pasar de escuchar esa canción, justo esa. Me estás desbaratando todo mi repertorio musical para cambiarlo por cosas que ni siquiera entiendo. Ya te vale.

Y luego todo está tan bien que es como si siempre hubiera sido así, y después se cierra una puerta y todo está mal otra vez.

Y hasta las narices ya de asumir las cosas. Porque estoy acojonada. Acojonada por si de repente decides algo que va contra todo lo que te habías encargado de asegurar y al final la que recibe la onda expansiva soy yo. Y me jode que sepas compensar ese miedo TAN bien, porque haces que me olvide de que existe. Pero las cosas no funcionan así y yo no puedo pasarme la vida con ese miedo dentro que sólo desaparece cuando estás, cuando estamos.

Y mientras tanto esperando a ver si decides que algo ha cambiado o no para acabar asumiéndolo una vez más. Incertidumbre insostenible.

 

 

27/12/2005

...

Me había prometido a mi misma, que las cosas, o al menos ciertas cosas (o al menos tú), no me iban a superar. Y funcionó. Durante una semana.

Pero hoy, justo hoy, el día en que llegaba a casa ansiosa por ponerle a la polaroid que me habían “prestado” unos días antes el cartucho que acababa de comprar y hacer las primeras fotos, el día que llego a casa con un calzado nuevo con el que creo que, por fin, no se me quedarán los pies helados (veremos a ver), el día antes de que me vaya de visita fugaz a ver a gente que me importa, justo ese día, justo hoy, ha vuelto a ocurrir.

Se me han vuelto a caer encima todas a la vez. Y pesan. Mucho.

Porque estoy descubriendo cosas que me parece tan de broma que estén pasando que no me dejan otra opción que “reírme”, porque cuando he metido el cartucho de 13,50 euros en la cámara y le he dado al botón no ha salido ninguna foto y no sé porqué, porque vuelvo a tener ganas de meterme en la cama para no saber lo que está pasando fuera, porque la sonrisa forzada empieza a doler de verdad, porque quiero con todas mis fuerzas que me preguntes algo que no me preguntas y yo ya no sé como demostrar que quiero que lo hagas porque no puedo hacerlo de forma más evidente. Porque aunque me duela en el alma y me odie por decirlo, te echo de menos. Y sólo yo sé a que me refiero.





Temas



Archivos

Enlaces

 

 
Diciembre 2005 | Castillos en el aire
Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]